Desempleo llega a 9,4% y siete regiones superan el 10%
La tasa de desocupación en Chile se mantuvo en 9,4% durante el trimestre abril-junio de 2026, acumulando tres mediciones consecutivas por encima del 9%.
El deterioro laboral golpea con especial intensidad a la zona centro-sur: siete regiones registraron tasas de dos dígitos, mientras las mujeres volvieron a presentar un desempleo superior al de los hombres.
Desempleo en Chile se mantiene en 9,4%
La tasa de desocupación en Chile alcanzó un 9,4% durante el trimestre móvil abril-junio de 2026, según los resultados de la Encuesta Nacional de Empleo elaborada por el Instituto Nacional de Estadísticas.
La cifra se mantuvo respecto del trimestre inmediatamente anterior, pero representó un aumento de 0,5 puntos porcentuales en comparación con el mismo período de 2025, cuando el desempleo nacional se ubicaba en 8,9%.
Con este resultado, el mercado laboral completó tres mediciones consecutivas sobre el 9%: 9,1% en febrero-abril, 9,4% en marzo-mayo y nuevamente 9,4% en abril-junio de 2026.
Siete regiones registraron desempleo de dos dígitos
El deterioro no se distribuye de manera uniforme en el territorio. Siete regiones presentaron tasas de desocupación iguales o superiores al 10%, concentrándose principalmente en la zona centro-sur del país.
Ñuble encabezó el listado con una tasa de 10,5%. Valparaíso, O’Higgins, Maule y Biobío registraron un 10,4%, mientras que Los Ríos llegó a 10,2% y La Araucanía alcanzó un 10,1%.
En la Región Metropolitana, en tanto, la tasa de desempleo fue de 9,4%, con una disminución de 0,1 puntos porcentuales en doce meses. La fuerza de trabajo en la capital aumentó 0,7%, mientras que la cantidad de personas ocupadas creció 0,9%.
Las diferencias territoriales reflejan las características productivas de cada zona. Varias regiones del centro-sur presentan una mayor dependencia de actividades agrícolas, forestales, primarias y estacionales, además de una presencia relevante de ocupaciones informales.
La fuerza de trabajo creció más que el empleo
El aumento interanual de la tasa de desocupación se explica porque la cantidad de personas que participan o buscan incorporarse al mercado laboral creció más rápido que la generación de puestos de trabajo.
Durante el período analizado, la fuerza de trabajo aumentó 1,5% en doce meses, mientras que las personas ocupadas crecieron 0,9%. Como resultado, la cantidad de personas desocupadas se incrementó 7,7%, influida tanto por quienes perdieron su empleo como por quienes comenzaron a buscar trabajo por primera vez.
Aunque el número total de ocupados presentó un aumento, este avance no fue suficiente para absorber a todas las personas que ingresaron al mercado laboral. Esta diferencia explica que la tasa de desempleo se mantenga en uno de sus niveles más altos de los últimos años.
Mujeres vuelven a registrar la mayor desocupación
Las mujeres continúan enfrentando una situación laboral más desfavorable. La tasa de desocupación femenina llegó a 10,4%, mientras que entre los hombres se situó en 8,7%.
La brecha refleja que el crecimiento de la participación femenina no ha sido acompañado por una expansión equivalente de los empleos disponibles. A esto se suman dificultades estructurales, como la distribución desigual de las labores de cuidado, las interrupciones en las trayectorias laborales y una mayor presencia femenina en actividades inestables o informales.
Informalidad laboral alcanza el 27%
Otro elemento relevante es el avance de la informalidad. La tasa de ocupación informal llegó a 27%, aumentando un punto porcentual respecto de igual período del año anterior.
El crecimiento de las personas ocupadas estuvo impulsado por empleos informales, mientras las ocupaciones formales volvieron a mostrar una disminución. La informalidad fue además más alta entre las mujeres, con 28,9%, frente al 25,5% registrado entre los hombres.
Los empleos informales suelen carecer de contratos, cotizaciones previsionales, seguros y otras protecciones sociales. Su expansión puede entregar ingresos de corto plazo, pero también aumenta la vulnerabilidad de los hogares ante enfermedades, cesantía o jubilación.
El impacto en las familias y las economías regionales
Un mercado laboral debilitado no afecta únicamente a quienes se encuentran sin empleo. También reduce la capacidad de consumo de los hogares, dificulta el pago de créditos y cuentas, y puede frenar la recuperación del comercio y los servicios locales.
En las regiones con tasas de dos dígitos, el problema adquiere una dimensión adicional debido a la menor diversificación productiva y a la dependencia de trabajos estacionales.
La evolución de las próximas mediciones será clave para determinar si el desempleo comienza a retroceder o si se mantiene sobre el 9%, especialmente frente a la necesidad de aumentar la creación de empleos formales y reducir las brechas laborales entre regiones y géneros.
Lo que debes saber
• La tasa de desocupación nacional llegó a 9,4% en abril-junio de 2026.
• Chile completó tres mediciones consecutivas con desempleo superior al 9%.
• Siete regiones registraron tasas iguales o superiores al 10%.
• El desempleo femenino alcanzó 10,4%, frente al 8,7% masculino.
• La tasa de ocupación informal llegó a 27% y aumentó un punto porcentual anual.

